← Volver a las ideas

Bulbos de flor7 min de lectura

Cómo cuidar la amarilis después de que se marchiten las flores

Cuando se marchita la última flor de la amarilis, el espectáculo no tiene por qué haber terminado. El gran bulbo puede seguir creciendo mucho después de que desaparezcan sus espectaculares flores, acumulando la energía necesaria para una posible nueva floración. Con un poco de atención a la poda, la luz, el riego y el descanso estacional, puedes mantener la planta atractiva y darle buenas posibilidades de volver a florecer. Los plazos son flexibles: fíjate en el estado del bulbo y las hojas en lugar de esperar que todas las plantas sigan el mismo calendario.

Cómo cuidar la amarilis después de que se marchiten las flores

Retira las flores marchitas, pero conserva las hojas

A medida que se marchite cada flor, córtala justo detrás de la base abultada que la une al tallo. Así la planta tendrá un aspecto cuidado y no dedicará energía a producir semillas. Usa tijeras limpias o tijeras de podar y procura no cortar las hojas alargadas que salen del bulbo. Si quieres intentar cultivar amarilis a partir de semillas, puedes dejar que se desarrolle una flor polinizada, pero las plántulas tardan años en alcanzar el tamaño necesario para florecer. Cuando se hayan marchitado todas las flores de un tallo, corta el tallo hueco a unos 2,5–5 cm por encima del bulbo. Puede soltar un poco de savia, así que protege las superficies delicadas mientras trabajas. Deja intactas las hojas verdes, aunque aparezcan después de las flores: son las encargadas de captar energía para la planta durante los meses siguientes.

Una flor marchita de amarilis se corta del tallo con unas tijeras.
Una flor marchita de amarilis se corta del tallo con unas tijeras.

Dale al bulbo una temporada de crecimiento con buena luz

Traslada la amarilis a un lugar luminoso donde sus hojas reciban varias horas de luz al día. Un alféizar soleado o un lugar cerca de una ventana luminosa suelen ser adecuados. Gira la maceta con regularidad para que las hojas no se inclinen todas hacia el mismo lado. Si el follaje ha estado en una habitación con poca luz, acostúmbralo gradualmente a un sol más intenso para reducir el riesgo de quemaduras. Cuando hayan pasado las heladas y las temperaturas sean suaves de forma constante, puedes colocar la maceta al aire libre durante la temporada de crecimiento. Empieza en un lugar resguardado y ligeramente sombreado, y después trasládala poco a poco a una zona con más luz. Elige un sitio estable y protegido del viento fuerte, y vuelve a meter la planta en casa antes de que regrese el frío. Es normal que las hojas largas se arqueen; un soporte discreto puede evitar que se extiendan sobre un camino o las macetas vecinas.

Una amarilis con hojas en una maceta junto a una ventana soleada.
Una amarilis con hojas en una maceta junto a una ventana soleada.

Riega y abona mientras crecen las hojas

Durante el crecimiento activo, riega cuando los primeros 2,5 cm del sustrato estén secos al tacto. Riega bien y deja que escurra el exceso, en lugar de mantener la maceta en un plato con agua. Los bulbos de amarilis pueden pudrirse si el sustrato permanece encharcado, por lo que es importante que la maceta tenga agujeros de drenaje. Comprueba la humedad con más frecuencia cuando haga calor o si la planta está al aire libre, donde la maceta puede secarse rápidamente. Abona la planta con un fertilizante equilibrado para plantas de interior durante la temporada de crecimiento de las hojas, siguiendo la dilución y la frecuencia indicadas en la etiqueta. El objetivo es favorecer un follaje sano y reponer las reservas del bulbo, no forzar una floración inmediata. Deja de abonar cuando empieces a preparar la planta para el reposo. Si las hojas amarillean inesperadamente mientras el sustrato sigue húmedo, reduce el riego y comprueba que el agujero de drenaje no esté obstruido.

Agua vertida sobre el sustrato de una amarilis en maceta.
Agua vertida sobre el sustrato de una amarilis en maceta.

Deja que las hojas hagan su trabajo

El follaje puede parecer menos espectacular que las flores, pero cumple una función esencial. Mediante la fotosíntesis, las hojas ayudan a reponer las reservas que el bulbo utiliza para crecer y florecer en el futuro. Mantenlas verdes y en crecimiento mientras estén sanas; no las trences, las ates con fuerza ni las cortes solo para que la maceta tenga un aspecto más ordenado. Para integrar una amarilis con hojas en la decoración interior, agrupa su maceta con otras plantas de follaje de distintas alturas, dejando suficiente espacio para que la luz y el aire lleguen a las hojas. Un cubremacetas sencillo o una bandeja poco profunda pueden darle un aspecto más cuidado a una maceta de vivero. Si usas un cubremacetas decorativo sin agujero de drenaje, saca la maceta interior para regarla y vacía el agua acumulada antes de volver a colocarla.

Una amarilis con hojas agrupada con otras plantas de interior.
Una amarilis con hojas agrupada con otras plantas de interior.

Prepara la planta para un período de reposo

Después de que el bulbo haya pasado varios meses desarrollando hojas, puedes favorecer un período de reposo para ayudar a programar una floración futura. A finales del verano o principios del otoño, reduce gradualmente el riego y deja de abonar. A medida que el sustrato se seque, las hojas acabarán amarilleando y secándose. Deja que se deterioren de forma natural y, cuando estén secas, retíralas cortándolas cerca del bulbo. Una transición gradual da tiempo a la planta para entrar en reposo, en lugar de perder de golpe el follaje sano. No todas las amarilis siguen el mismo calendario, y el reposo es una forma útil de gestionar una nueva floración, no una garantía de que aparezcan flores. Si la planta sigue creciendo con vigor, dale más tiempo con buena luz antes de iniciar el proceso. Los bulbos pequeños, debilitados o comprados recientemente pueden necesitar una temporada adicional de crecimiento para reunir suficiente fuerza y florecer.

Una amarilis con hojas amarillentas en un porche otoñal.
Una amarilis con hojas amarillentas en un porche otoñal.

Guarda el bulbo en reposo en un lugar fresco y seco

Deja el bulbo en reposo en su maceta o guárdalo fuera de ella después de retirar con cuidado el exceso de sustrato seco. Elige un lugar fresco, oscuro y seco que se mantenga por encima del punto de congelación, como un armario adecuado o un sótano. Una temperatura de unos 10–13 °C es una referencia útil. Mantén el bulbo en reposo alejado de la humedad y no lo riegues mientras esté completamente inactivo. Evita guardarlo cerca de fruta en proceso de maduración, que libera gas etileno y puede interferir en el desarrollo de las flores. Déjalo reposar unas 8–12 semanas y después revisa el bulbo. Debe estar firme, no blando ni hundido. Retira las capas exteriores sueltas y de textura similar al papel si se desprenden fácilmente, pero conserva las raíces sanas. Si encuentras podredumbre blanda que se extiende o un problema persistente de moho, desecha el bulbo afectado en lugar de devolverlo a tu colección de plantas.

Un bulbo de amarilis en reposo sobre una estantería.
Un bulbo de amarilis en reposo sobre una estantería.

Despierta el bulbo y renueva su maceta

Después del reposo, lleva el bulbo a una habitación cálida y luminosa. Si el sustrato está en buen estado y las raíces no están demasiado apretadas, puedes dejarlo en la misma maceta; la amarilis no necesita trasplantarse todos los años. Cuando necesite sustrato nuevo, elige un recipiente con agujeros de drenaje que deje unos 2,5–5 cm entre el bulbo y las paredes de la maceta. Coloca el bulbo en un sustrato con buen drenaje, con el tercio superior por encima de la superficie, y afirma suavemente el sustrato alrededor de las raíces. Riega una vez para asentar el sustrato y después hazlo con moderación hasta que aparezcan nuevos brotes. Aumenta el riego a medida que se desarrollen las hojas o el tallo floral. Una maceta pesada puede ayudar a equilibrar un tallo alto; también puedes colocar una maceta más ligera dentro de un recipiente decorativo estable. Asegúrate de poder acceder fácilmente al sistema de drenaje para que el exceso de agua nunca se acumule alrededor del bulbo.

Unas manos plantan un bulbo de amarilis con la parte superior expuesta.
Unas manos plantan un bulbo de amarilis con la parte superior expuesta.

Planifica la floración sin depender de una fecha exacta

Cuando se reanude el crecimiento, puede aparecer un tallo floral antes, al mismo tiempo o después de las hojas. La espera varía según el bulbo y las condiciones, así que cuenta con varias semanas y considera cualquier fecha prevista como una estimación. Gira la maceta a medida que crezca el tallo para favorecer una presentación más erguida y añade un tutor delgado si el peso de las flores en desarrollo amenaza con desequilibrarlo. Mantén la planta en un lugar luminoso, alejada de corrientes de aire y de fuentes de calor intenso que puedan acortar la floración. Para una disposición sencilla, reserva un espacio despejado para la maceta sobre una mesa auxiliar o un soporte para plantas, donde las flores puedan abrirse sin quedar apretadas contra una pared. Poner varios bulbos a crecer a intervalos puede prolongar la temporada, aunque sus floraciones pueden coincidir. Si un bulbo solo produce hojas, continúa cuidándolo durante la temporada de crecimiento: un follaje sano ahora es una inversión para tener otra oportunidad de floración más adelante.

Una amarilis en flor con un tutor delgado.
Una amarilis en flor con un tutor delgado.
Explorar categorías ↗

¿Qué te pareció este artículo?

Elige una reacción. Puedes cambiarla después.